lunes, 11 de mayo de 2009

El papel de la madre moderna

Las acciones individuales dentro de los modelos culturales le dan a la mujer distintos niveles de participación en las instituciones de nuestra sociedad.

Nuestra cultura impone una serie de representaciones simbólicas sobre las mujeres. A lo largo de la historia en periodos de crisis, guerras, expansiones o decadencias, la mujer ha tenido cierto protagonismo en el mundo del trabajo, mas por desgracia se trata de situaciones históricas excepcionales.

Después de la segunda guerra mundial, la mujer conquistó terrenos cada vez más amplios y exigiendo conscientemente una situación de igualdad con el hombre en los planos jurídico, laboral y cultural en general. 
 
La mujer está preparada para ocupar cargos jerárquicos, aunque equivocadamente aún la mujer es considerada inferior para la realización de ciertas tareas.

La introducción de la mujer en el mundo laboral es reciente. La mayoría de las veces se espera que las mujeres sean empleadas administrativas, mientras que los altos cargos son ocupados por hombres. 
 
La sociedad actual (afortunadamente son los menos) no confía en las habilidades de la mujer como empresaria, por ejemplo, y si es madre, la cosa se complica.

Hoy en día existe una preocupación por el futuro laboral de las mujeres y creo que no se valora el potencial que puede tener la mujer como líder. Por otro lado, creo que algunos hombres no están listos para aceptar recibir órdenes provenientes de una mujer.

Sin embargo, si a la vida laboral, política y pública en general, trasladamos las habilidades de mando, de organización, los valores de la lealtad y el alto sentido de responsabilidad de una madre, mucho hemos de ganar como sociedad.

Distingamos además que los viejos modelos de madre sumisa, en una abnegación silenciosa, se han ido rebasando, gracias al avance que en lo individual y lo colectivo ha ido teniendo la mujer.
No obstante que aún la segregación de la mujer es un fenómeno social no superado, ser madre, ahora, no está reñido con el desarrollo personal ni con la colaboración comunitaria para alcanzar mejores niveles de vida como personas y como sociedad.

Estas mujeres van construyendo nuevos modelos de comportamiento para superar las limitaciones que las políticas del mercado laboral y las reglas culturales perciben.
En el lado negativo tenemos que: Las mujeres que no trabajan como asalariadas se sienten, a menudo, frustradas en su realización personal y marginadas de la vida moderna. Las que trabajan están hostigadas por la idea (a veces fomentada por el medio familiar y social) de ser malas madres o malas esposas e incluso por el conflicto de si deben ser madres o no.

Una mujer que ha conseguido el equilibrio entre sus ansias maternales y su realización como individuo establecerá una relación más beneficiosa con sus afectos.

Pero para ello, también necesitan de nuestro apoyo, de nuestra comprensión, de nuestro impulso, de nuestro reconocimiento.

Ya no queremos madres solas.

Ya no queremos madres frustradas.

Las queremos como parte integral del proyecto de modernidad que para San Luis estamos construyendo.

Todas tendrán lugar en el San Luis que estamos empezando a levantar.
De eso, estoy seguro.

martes, 5 de mayo de 2009

Los jóvenes proponen

En mi entrega anterior di respuesta a la joven Ale Arellano, quien se muestra preocupada por el futuro de la ciencia y la tecnología en San Luis Potosí, en referencia al indispensable apoyo gubernamental a ese rubro; ahora me ocupa otro mensaje al correo electrónico de www.alejandrozapata.com, página de la campaña de un servidor, rumbo a la Gubernatura del Estado.

Se trata en este caso de Andrea Gaitán Delgadillo, de 20 años de edad, avecindada en el municipio capitalino de San Luis Potosí.

Me he es de particular interés y estímulo ver que los muchachos potosinos no sólo siguen de cerca el avance de nuestra campaña, sino que además su participación trae consigo propuestas lúcidas, positivas y creativas, rompiendo con ello el mito de que a los jóvenes de hoy nada les importa.

Andrea escribió la siguiente propuesta: "La creación de un centro de trabajo para todas aquellas personas que no tienen estudios o una preparación. Por ejemplo, vendedores ambulantes, lavacoches, y que éstas tengan un lugar seguro de trabajo de buenas condiciones; esto a su vez puede disminuir la tasa de desempleo y elevar el nivel de calidad de vida. El propio centro puede proporcionar la capacitación al personal, con el apoyo de profesionales en el área de la administración".

Nuestra amiga toca uno de los puntos neurálgicos de nuestro eje de desarrollo social en el plan de gobierno que nos hemos trazado: El empleo. Y no solamente empleo para quienes han tenido la oportunidad de recibir educación y las herramientas para ejercer una profesión o un oficio, sino también y especialmente para aquellos que -como lo indica Andrea- no tienen estudios o una preparación.

La propuesta tiene sentido, no podemos avanzar como sociedad mientras que un número importante de hermanos potosinos permanece en la desolación del desempleo y la falta de expectativas para alcanzar un digno nivel de vida.

Un centro de capacitación de esta naturaleza vendría a reforzar programas ya existentes como los que ofrece el Servicio Estatal de Empleo.

Pensar en empleo para todos es pensar moderno y Andrea nos da un ejemplo de lo que las nuevas generaciones de potosinos buscan y esperan: un gobierno solidario que no discrimine al ciudadano, pues todos tenemos los mismos derechos y obligaciones.

Por desgracia y a pesar de los enormes esfuerzos del gobierno federal para destinar recursos emergentes para hacer frente a una crisis financiera que ahora se agrava con la emergencia epidemiológica que se cierne sobre nuestro país y particularmente sobre nuestra entidad, la pérdida de fuentes de trabajo sigue siendo importante.

No obstante ello, no podemos ni debemos quedarnos de brazos cruzados; ni en el caso de la situación económica de la Nación ni en medio de la alerta médica en la que nos encontramos. Por el contrario, hoy más que nunca necesitamos pensar como uno solo para hacer frente a las adversidades y superarlas.

Andrea nos da la clave: Un gobierno solidario.

Un servidor agregaría: Un gobierno solidario y visionario, un gobierno que construya el futuro desde hoy, para enfrentar las contingencias de mañana.
Reitero mi admiración y respeto por la juventud potosina, por su valor, por su valía, porque no se arredra ante las vicisitudes. De ellos, de los jóvenes, necesitamos su fortaleza.

Va desde aquí un reconocimiento a todos aquellos que, como Andrea, se quitan el tapabocas cuando es más necesario hacerlo.

Cuando hay problemas y necesitamos pensar claro y todos juntos.

Con un mismo objetivo: San Luis Potosí.

Gracias, Andrea.