jueves, 30 de octubre de 2008
martes, 28 de octubre de 2008
Gobierno solidario, no gobierno solitario
Gobierno solidario, no gobierno solitario
En mis intensos recorridos por toda la entidad, me he encontrado con comunidades rezagadas y con escaso margen de oportunidades de desarrollo. Son comunidades que con frecuencia sobreviven por su propia cuenta, por el esfuerzo de sus habitantes, el de los hombres que emigran y dejan tras de ellos a mujer y hijos.
Son comunidades solas.
Y están solas porque a su vez las han abandonado gobiernos solitarios, sin la credibilidad ciudadana, perdida por la imposiblidad de participación.
Conozco de cerca el tema, pues fui presidente municipal, tiempo durante el cual el mas valioso aprendizaje fue que sin sociedad un gobierno carece de sentido, que se debe trabajar con y para las familias.
A esto se llama "gobierno solidario".
Pero la solidaridad no es una dádiva ni una gracia concedida desde las alturas del poder. Debemos ya de borra la idea de que los gobernantes se conducen solos, que son entes sobrenaturales con los que no se puede entablar diálogo con ellos sino es a través del reclamo y la manifestación pública.
Un mandatario es, por definición, sobre quien recae el mando de la ciudadanía que para representarla eligió a ese personaje. El gobernante está para ser mandado. A eso se refiere un mandato. Pero no se trata de denigrar la figura de los poderes gubernamentales ni de restarles dignidad. Todo lo contrario, la dignidad de un poder público reside precisamente en el hecho de que emane de la sociedad y que, una vez establecido dicho poder, éste siga teniendo contacto directo e inmediato con lo ciudadanos.
A esto se llama "cercanía".
Todo lo anterior debe sin embargo partir de un proyecto y planeación del trabajo, que tienen que trazarse a partir de diagnósticos realistas. Y aquí viene de nuevo la cuestión de la cercanía sociedad- gobierno, porque los programas de desarrollo deben partir del diálogo franco y respetuoso entre sociedad y gobernantes, para que sea la gente la que exponga sus necesidades y nos diga qué se debe hacer.
Por so he dicho, además, que prefiero escuchar de viva voz la situación de los potosinos de todas las regiones, en lugar de ordenar encuestas y sondeos, que lo que sabemos de San Luis sea real y concreto y no fantasías estadísticas hechas al contentllo de quien las paga. No podemos encontrar soluciones si no conocemos los problemas.
A esto se llama "congruencia".
Y la congruencia debe ser actuar en medida proporcional a los reclamos ciudadanos, que en mi recorrido han sido constantes en cuatro puntos esenciales:
Empleo.
martes, 21 de octubre de 2008
Participación femenina
Estoy convencido de que lo último que hay en este país es equidad de género. Es evidente la discriminación de las mujeres, cuando aspiran a un puesto directivo o cuando sus parejas no les permiten trabajar para que se queden en casa a cuidar a los hijos. Ni qué decir de las mujeres indígenas, que padecen aún más el menosprecio de los hombres, incluso de sus propios hijos.
lunes, 20 de octubre de 2008
Unión para el desarrollo
martes, 7 de octubre de 2008
Mis Convicciones Panistas

Soy panista por convicción. Por eso agradezco que en el seno de mi familia haya recibido una formación sustentada en los valores que abrazan nuestra formación partidista. En los colores de Acción Nacional, encontré la manera de realizarme como persona a través del servicio público.
También en los corredores ideológicos del partido, encontré el barro con que habría de formar mi carácter y mi visión del mundo. Es cada una de las premisas que sostienen la lucha por el amor a la patria, las que hoy son los cimientos de mi interpretación de la vida, y de la ruta que estoy convencido, debemos seguir para el desarrollo de la sociedad. Porque si somos panistas, es por el amor fiel a cada uno de sus lineamientos, y el convecimiento de que los proyectos basados en los programas y acciones políticas del partido, son las que necesita la sociedad mexicana, los mismos que han de dar al estado potosino, con puntualidad y oportunidad, las bases y valores que sanen su espíritu para encaminarlo al desarrollo y bienestar de su gente.
Somos panistas, y estamos orgullosos de serlo, somos panistas porque en su seno encontramos el amor a la humanidad y a nuestra tierra que nos ha formado, y porque es al partido al que le debemos todo lo que somos. Somos panistas porque amamos sus convicciones y creemos en ellas. Somos panistas porque si deseamos un mejor futuro, es a través de su esencia que habrá de conseguirse. El panismo le ha dado a San Luis Potosí todo el progreso inédito por el cual hoy atraviesa.